Barroco de Bp – Opinión de los lectores

Estos comentarios de los primeros lectores de Barroco de Budapest, que apareció el 20 de marzo de 2013, son tan sólo una selección, por lo general abreviada, del aluvión de opiniones que esta primera novela de casi 600 páginas de un autor desconocido mereció del público húngaro. Tienen interés tanto por su prontitud (los primeros comentarios aparecen casi paralelo con la publicación de la novela), como por su variedad del punto de vista (hay los que alaban su erotismo; otros, su análisis de una época; otros, la brillantez de su estilo y la riqueza de su lenguaje; otros, los aspectos metaliterarios y su intertextualidad; y los que más, su humor, su ironía y sus parodias). Pero con todo, lo que más llama la atención en estas opiniones es la pasión que la novela ha despertado en sus lectores. Se trata de algo más que el mero placer de haberlo pasado bien leyendo o el reconocimiento de una obra de buena factura.

Las opiniones que proceden del Facebook van firmadas con los mismos nombres que aparecieron allí. Las que son de mails o de otra fuente, por lo general (pero no siempre) van con el nombre cambiado.

 

Es como si la estuviera leyendo en 3D

            Gábor Eszterle, fb, 23 de marzo

 

Me encanta. Es rica y espesa: en la mente, en el cuerpo y en los sentimientos. La  sucesión de fiestas funciona como si fuera el tejido de la narración; las escenas eróticas –rozando los límites, pero sin traspasarlos– son excitantes y apetecibles.

Krisztina Bárczi, fb, 24 de marzo

 

No puedo dejar de leerla. Es una maravilla.

            dra. Éva Maróti, mail, 26 de marzo

 

Es como un volcán en erupción: más y más sacudidas. Nos tira del cielo al infierno, es fuerte, sincero e intenso. También su lenguaje es terriblemente demoledor. Estoy mirando el punto de lectura con desesperación, trato de demorar el final, interrumpo la lectura para que no se acabe: no, esto lo leeré mañana…

            Valéria Révészi, mail, 28 de marzo

 

Me llena de una alegría indecible cuando descubro un guiño intertextual a Borges o cuando me doy cuenta de que este barroquismo podrá ser por influencia de la novela total latinoamericana. Pero ésta es pura pedantería. La cuestión es que me gusta mucho y que su aparente ligereza es un regalo para el lector.

Flóra, fb, 31 de marzo

 

Me ha encantado, simplemente es la rehostia 🙂 Confieso que ni siquiera al leer los fragmentos que han aparecido aquí [en la p. Facebook de la novela] pensaba que sería un libro tan bueno, y eso que aquellos textos ya tenían muy buena pinta. La verdad es que va sobre la generación de mis padres, pero –por suerte­– resulta ser mucho más que el análisis-representación de los 80.

Júlia Takáts, fb, 3 de abril

 

Ayer estuve leyendo en el autobús el capítulo de la correspondencia entre el protagonista que se quedó en Budapest y su amigo que logró emigrar a los EEUU, y me dio tal ataque de risa que temía que parasen el bús.

Zsuzsa Tátrai, mail, 5 de abril

 

El episodio del doctor Kaufman me ha hecho llorar. He leído muchas historias así [quiere decir que sobre el Holocausto], pero ésta es diferente. Cuando el doctor decía que ya no confiaba en la amistad ni en la gratitud porque “en estas situaciones es mejor no poner a prueba esas viejas virtudes “, rompí a llorar.

Zsuzsa Hajmási, tf, 6 de abril

 

Me he partido de la risa. Y además, me ha devuelto todo mi “divino tesoro”. Hace muchísimo que no me lo he pasado tan bien leyendo un libro. Gracias.

Katalin Lévai, fb, 8 de abril

 

Anoche estuve leyendo la “Ronda del cementerio”, y me reventaba de la risa, menos mal que nadie me oía porque me hubiera tomado por una loca.

Rita Matók, mail, 9 de abril

 

La he empezado hace poco y yo leo lento, pero las primes cien páginas me han hecho desternillarme de la risa. Sus comparaciones son increíbles; la abuela es una monada y me hace recordar la mía; sobre las mujeres Dés dice barbaridades con tanto cariño que llegan a enternecer. Su auto conocimiento y auto ironía son impresionantes y su sinceridad es muy valiente. Desde ya le agradezco esta experiencia; cada día estoy esperando la hora de meterse en la cama a leer Barroco de Budapest.

Dra. Anna Nagy, fb, 11de abril

 

Estoy leyendo los líos familiares y el suicidio de Gergő, que es durísimo. También lo son los líos familiares… Pero ésta no es una novela, es algo distinto… Los chistes no me gustan a pesar de que son buenos, el sexo, fantástico; y también los personajes.

            Gabriella Szabó, mail, 12 de abril

 

Conforme voy avanzando, la encuentro mejor y mejor: la despedida de Gábor de sus padres es muy cómica, pero al final he llorado a moco tendido… La escena del cementerio es alucinante y me ha hecho reír como una loca…, la abuela es adorable… Todavía no la he terminado…, la historia del amigo suicida también me ha hecho polvo.

            Nóra Ungár, mail, 12 de abril

 

Es como si estuviera mirando una película.

            Miklós, fb, 13 de abril

 

Hago un esfuerzo para leerla lo más lento posible. Por ejemplo, me permito diez, bueno, máximo veinte páginas diarias (es que el primer día me desperté en la p. 180), pero volver a leer un fragmento vale. Aún así, se está consumiéndose de manera preocupante.

Noémi Saly, fb, 15 de abril

 

Me he divertido maravillosamente, es un verdadero viaje en el tiempo. Tiene muchas cosas, una riqueza, muchas ideas, observaciones sagaces, exactas…

Judit Kiss, mail, 22 de abril

 

Acabo de terminarla. Es impresionante. El epílogo es brutal. Gracias por haberla escrito… Y la última frase del epílogo es directamente demoledor.

Éva Orbán, fb, 26 de abril

 

Comprendo que la figura de Évi irrita a tantas, ya que todas las mujeres sueñan con poder cautivar a la persona que aman o tal vez también a las que no aman, y todo el mundo quisiera conocer ese secreto. Pero no existe tal secreto, ya que no es una cuestión de belleza, inteligencia o de cuerpo perfecto: quien está enamorado no le importa cómo es el objeto de su amor. Además, la indiferencia de Évi mola también; y eso que aparentemente no tiene ninguna ambición en la vida, y luego, al final, es ella quien encuentra su camino, incluso en esta podrida época nuestra actual, y eso que de niña sufrió abuso sexual y es frígida, pero tampoco esto importa si una es amada.

Margit Gecsei, fb, 28 de abril

 

Ésta ha sido mi primera noche con la novela. La he pasado fenomenal, riendo como una colegial. Dés ha hecho caso al consejo de García Márquez: no me ha soltado ni por un momento. Sólo el cansancio ha logrado hacerme dejar la lectura.

Klára, fb, 28 de abril

 

Gracias por la risa. Con la risa se salva vidas. Ruego al autor que si vuelve a escribir otra novela, que haya humor en ella también. Es que me revienta la oscuridad.

            Barbara Faragó, fb, 30 de abril

 

¿Te das cuenta la hora que es? Yo que he pensado leerte tranquilamente y luego resumir mi opinión. Pero, ¡joder!, esto no va a ser posible. Me trastornas completamente. Dejemos aparte los pasajes históricos para cuando me haya serenado, pero en cuanto a Gabi Kövesdi, no me sorprendería que todas las mujeres quisieran ser ella ;-DDD… Esta novela es como una sinfonía que te engulle, te arrastra y te arrasa, y ver a quién no le gustaría ser su musa. Con todo, no es el erotismo del pasaje con Gabi que me ha conmovido realmente aún cuando es muy perturbador, sino lo que escribes sobre aquella semana que pasan juntos: “que habíamos estado delirantemente felices, y yo era muy consciente de ello, pero justamente esa conciencia de la felicidad coló en el idilio una suerte de infelicidad…”, o sea, que otro, hasta un tío, sea capaz de sentir lo mismo que había sentido yo siempre.

Judit Szász, mail, 2 de mayo

 

Esta no es mera empatía. Dés ha escrito algo de mi misma.

Fruzsina Székely, fb, 2 de mayo

 

Catarsis y más catarsis. Mi amiga de Roma me dice que nunca nadie ha resumido con tanta exactitud y gracia la esencia de una época como tu en la frase “no ha habido otra generación capaz de pasarlo mal tan bien como la nuestra.” Y tu sabes desarrollar y encarnar esta idea de manera que una lo siente hasta en sus entrañas.

Flóra Weiner, mail, 4 de mayo

 

Me ha encantado toda la novela hasta el último episodio. Es un retablo fascinante de la época, divertidísima sátira sobre el (sub)mundo intelectual-artístico, clase magistral sobre sexualidad y, sobre todo, adoro a la Abuela. Me impresiona la riqueza del léxico, los juegos de palabra, el uso medido y bien colocado del lenguaje vulgar, las parábolas utilizadas para definir los personajes, la cultura y conocimiento que suelta el texto como quien no quiere la cosa. Y también los sentimientos que suelta, y  ¡ cómo los suelta!

            dra. Anikó Varga, fb, 4 de mayo

 

Hace bastante tiempo que no he leído un libro con tanto placer. Y esto no ha sido mi culpa.

            László Tóth, fb, 4 de mayo

 

Gracias por haber escrito este libro… mi juventud y todo lo que ya no existe… No me refiero a los polvos y los guateques, sino a lo de poder hablarlo todo lo que HAY y también lo que NO HAY, y lo que ya no hay con quien compartirlo.

            Ilona, fb, 6 de mayo

 

Es una lectura hipnótica.

            Mária Rigó, fb. 11 de mayo

 

 Bendigo mi suerte por volver a encontrar una perla. Gracias.

            Éva Komjáthy, fb, 11 de mayo

 

            Me encanta su estilo y humor, no abandono la lectura sólo si me obliga una fuerza mayor.

            Ildikó Móger, mail, 13 de mayo

 

Cuando hagan una película de ella, que la haga un Menzel o alguien por el estilo, porque un palurdo de esos va a destruirla. He estado pensando en con quien compararla, pero la verdad es que no encuentro otro tono así. No me estoy riendo como un poseso, con convulsiones, sino por olas, con la alegría del reconocimiento que, joder, esto de verdad es así, ¿cómo lo sabe?

            Janka, fb, 13 de mayo

 

¡Ésta es mi novela! Me fascina… A veces es como si estuviera dentro de ella… como si me saludaran ideas y sentimientos míos. Me mola Mihály Dés.

            Judit Bobkó, fb, 16 de mayo

 

Es una novela excelente, imposible de dejarla. A pesar de sus 600 páginas la he leído en cuatro días.

            Sra. de Lászó Granosztói, fb, 16 de mayo

 

A me parece que la novela tiene un efecto terapéutico también. Que a hurtadillas la han leído con gran placer muchas mujeres frígidas, mojigatas, y borderline. Y esto es muy importante. Haría falta recetarla. No sé si he tenido otra experiencia lectora tan fuerte, una experiencia que te llega hasta la médula, hasta lo más hondo… Tal vez con García Márquez.

            Panna Németh, mail, 17 de mayo

 

Por fin alguien conoce la riqueza de nuestro idioma y se atreve a utilizarla. Es una paradoja grotesca que su autor haya vivido fuera de Hungría en los últimos 25 años.

            Zsuzsa Besenyei, fb, 19 de mayo

 

La he adorado. El pasaje de “Lo que quiero y lo que no quiero” me ha hecho reír y llorar a la vez, que no quiere decir que me reía llorando, que es otra cosa.

            Erika Fodor, fb, 19 de mayo

 

Mi historia con esta novela pertenece a la categoría de lo predestinado. Tenía que toparme con este libro y esto es exactamente lo que ha ocurrido. Sólo al verlo lo compré sin titubeos aún sin saber nada sobre su autor. Me puse a leerlo enseguida, en el tren hacia Dortmund, donde un joven me preguntó si me gustaba porque acaba de regalarle su novia… Sólo llevaba leídas 20 ó 30 páginas y le contesté que está muy bien, es muy divertido y ya veremos qué lugar ocupará en la literatura húngara (o sea, ya tenía la sensaciónn que ocupará un lugar en la literatura húngara). Esto ocurrió una o dos semanas después de su publicación. Llegando a casa, seguí leyendo. Al principio me divertía mucho hasta el punto de no poder dejar de leerlo. Pero después me hizo pensar también. Descubrí auténticos tesoros en el. Esta novela tiene tantas cosas, muchas de ellas ni siquiera he descubierto aún, así que voy a leerla de nuevo.

           Judit Majoros, fb, 20 de mayo

 

El metro de París tiene una etiqueta estricta: tienes que viajar como mínimo con una cara afligida, pero aún es mejor poner una máscara hostil. Pero desde que estoy leyendo Barroco de Budapest llevo permanentemente una sonrisita boba en la comisura de mis labios, que de vez en cuando se transforma en una risa colosal a viva voz. Por supuesto, esto es algo intolerable en el metro de París, y –siendo gente de la Raison– los franceses intentan encontrar la causa de dicha actitud irracional y descifrar el título del libro…

            Csaba Benedek, mail, 22 de mayo

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