Marcelo Birmajer: Hombres casadísimos

 Historia de hombres casados (Alfaguara, Madrid, 2001);

Nuevas historias de hombres casados (Alfaguara, Buenos Aires, 2002)

(Lateral Nº 100, abril, 2003)

Después del boom hispanoamericano los senderos de la gloria vuelven a bifurcarse en nuestras letras. Los que buscan el favor del público, tienen que recurrir a los géneros menores, la cursilería o los realismos mágicos. Los que aspiran el honor literario, escriben –por desdén o resignación– ante todo para sus colegas, y la crítica, agradecida, muestra predilección por obras innovadoras, metaliterarias y de interés restringido para el lector no iniciado, tal como pueden comprobarlo en la selección lateral de los mejores libros de los cien números.

El argentino Marcelo Birmajer (1966) no pertenece a ninguna de estas categorías. Por su capacidad de seducción podría ser un best seller (y tal vez lo sea), pero jamás un metalita y mucho menos un cursi. Por las múltiples cualidades de su prosa merecería casi todos los elogios de la crítica (y tal vez los tenga), pero no es un autor que se desvive por complacer a su gremio.

Birmajer debutó en España con Los tres mosqueteros (Debate, 2000?), una novela mitad genialoide, mitad discreta (ver lateral, nº 82). Lo mejor de ese libro corresponde a las cuitas sentimentales de su protagonista, que la es también de la mayoría de los relatos aquí comentados. Se trata de un joven periodista y escritor judío, que es el narrador de sus propias historias. Pero más que la construcción de ese personaje original y divertido, el mayor logro de Birjmajer consiste en la invención de una voz que corresponde a tal personaje. Es una fórmula mágica para convertir en comentario delirante hasta la anécdota más anodina, que tampoco hay muchas, y le permite al autor despachar sin pudor y con gracia sobre cualquier tema, entre los cuales se destaca el asunto de las mujeres.

En el peor de los casos esta fórmula da para un relato ágil y entretenido; en el mejor –curiosamente en el segundo volumen abundan los ejemplos– el texto se eleva por encima de la anécdota y llega a conformar una historia compleja y perfectamente resuelta. Por razones biográficas, su humor neurótico y su don de transformar en relato toda vivencia, fantasía o idea, el símil más obvio es Woody Allen. Pero Birmajer es más salvaje, vital y erotómano. Su inefable protagonista es el simpático más vulgar, egoísta y cochino que han dado las letras hispánicas, un personaje arrebatador, que así justifica a un amigo su insaciable afán de adulterio: “No tenés hijos, no tenés que acostarte todos los días con la mujer que más te importa en tu vida, todavía contás con mujeres que no te importan.”

No se trata de un literatura de altísimo vuelo ni de una prosa sofisticada, pero en una era literaria en que los escritores pecan de la falta de ambición o padecen sobredosis de ella –un problema de balística lo llamaba Carpentier–, la ocurrente, eficaz y divertida prosa de Birmajer representa toda una lección de puntería.

Mihály Dés

 

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Filed under Irodalom, Könyv, Kritika, Kultúra, Web

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