Juegos del destino

 

El Mundo, noviembre 2002

La mayor parte de su vida, el nuevo premio Nobel no pudo permitirse el lujo de soñar con glorias literarias. Incluso su mera vocación de escritor parecía un deseo inalcanzable. Deportado a los quince años a Auschwitz en el verano de 1944, milagrosamente logró sobrevivir. Pero al volver a su Hungría natal después de la liberación, pronto volvió a ser un paria, ésa vez, del recién instaurado régimen comunista. Sobrevivía con trabajos ocasionales, algunos físicos y otros algo más creativos (escribía guiones de escenas cómicas para un cabaret, letras para canciones populares, e incluso eslogans y gags publicitarios), pero la posibilidad de que se convirtiese en escritor, seguía siendo más que remota. Y no sólo por su marginación. También por la inmensa carga de la experiencia del Holocausto que, dicho sea de paso, en aquella época interesaba poco, tanto en el Este como en el Oeste.

En parte a causa de esa indiferencia, en parte porque se trataba de una vivencia indigerible, casi todos los escritores supervivientes de los campos de concentración (desde Jorge Semprún hasta Elie Wiesel o Ruth Klüger) tardaron mucho en plasmar su experiencia. Durante trece años, Imre Kertész (Budapest, 1929), maduró su primera novela que finalmente se publicó, sin pena ni gloria, en 1975.

Sólo varios años después, y gracias al revelador artículo de un colega, se descubrió que Sin destino es uno de los mayores libros jamás escritos sobre el Holocausto. ¿Por qué entonces esa inicial reticencia? ¿En qué consiste su radical novedad?  En un principio todo en esta obra es como suele ocurrir en semejantes historias: un chico judío de Budapest de 15 años, es deportado a Auschwitz y después a Buchenwald. Tampoco falta la descripción del viaje en el vagón de mercancías, el impacto de la llegada, los detalles del horror, aunque mucho menos de lo que se espera en estos casos. A Kertész le interesa más bien el significado de su experiencia y lo que ésta tiene que ver con la vida normal, libre. Nadie, ni siquiera Primo Levi, ha logrado representar la terrible lógica de esa relación. Nadie ha podido expresar la naturalidad del proceso (también en el sentido kafkiano) de despertarse un buen día señalado para convertirse, sucesivamente, en perseguido, en un condenado a muerte e, incluso, en mucho menos: en un no-ser, un número, un objeto que se arrastra hasta que se rompe.

También a diferencia de la mayoría de los textos sobre el holocausto, Sin destino es, ante todo, una novela y está concebida como una obra de ficción. Sólo así Kertész logró liberarse del punto de vista del hombre que recuerda lo ocurrido y reconstruir la personalidad del adolescente que lo estaba viviendo. Desde ese ángulo todo resulta diferente. Cuando en Budapest cae en una estúpida redada (un solo policia le detiene a él y, una por una, a varias docenas de personas) ni se le ocurre escapar. No le parecería honrado. En la fábrica de ladrillos, donde los agrupan con cientos de judíos, les ofrecen la posibilidad de ir a trabajar a Alemania. Él, junto con sus amigos, aprovecha la oportunidad: “Principalmente esperaba encontrar en el trabajo una vida nueva, ordenada y ocupada, experiencias nuevas y algo de diversión.” Su afán de comprender a sus verdugos y colaborar con ellos no disminuye ni siquiera cuando entiende su destino. Empieza su trabajo de esclavo dispuesto a enseñar a “ésos lo que sabemos hacer en Budapest”. Como tantos otros, pretende ser un “buen preso” y cuando comprende que resulta imposible ya es tarde: entra en una decadencia física y espiritual en la que sólo desea “seguir viviendo, por otro ratito más, en este campo de concentración tan hermoso”.

Como Cervantes, Swift o García Márquez, Imre Kertész es autor de varios libros (entre ellos el extraordinario volumen de ensayos Un instante de silencio en el paredón, Herder, 1999), pero será recordado principalmente por uno solo. En su caso, esa obra es Sin destino, que ahora mediante el premio Nobel, ya le ha asegurado un destino inmortal.

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Filed under Holokauszt, Irodalom, Könyv, Kritika, Kultúra, Publicisztika, Web

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